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jueves, enero 28, 2010

El cartel de los sapos de Uribe

La decisión del presidente Álvaro Uribe de convertir a los estudiantes universitarios en informantes es una medida atroz, peligrosa, antiética y desesperada.

Atroz porque vincular a los civiles al conflicto es un acto reprochable desde cualquier punto de vista. La seguridad es responsabilidad del Estado, no de los ciudadanos. Bajo esa misma lógica él mismo creó las Convivir cuando era gobernador de Antioquia y ya todos sabemos en cuánto sufrimiento, víctimas, muertes, masacres, desplazamientos y horror sigue dejando el paramilitarismo en nuestro país

Peligrosa porque se alimentará la cultura del 'sapeo' con un incentivo que creará más violencia. Los delatores a sueldo usarán su dedo para señalar no sólo a quienes persiguen las autoridades, sino a quienes su odio les dicta y por esa misma razón se convertirán en el blanco de ataques en un círculo macabro al mejor estilo de las pandillas barriales de Escobar.

Antiético porque es una transgresión a la convivencia ciudadana. Pagar 100 mil pesos mensuales a unos jóvenes para que delaten a otros es incentivar una cultura de odios, rencores y desconfianza. Además es burlarse de las universidades, donde se debe educar en la democracia y no en una cultura propia de mafiosos y criminales.

Y desesperada porque se está comprobando el fracaso de la política de seguridad democrática, responsabilidad que quiere este gobierno trasladarle a nuestros estudiantes universitarios.

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